jueves, 10 de diciembre de 2009

Tears in Heaven





Te prometí levantarme, seguir con mi camino, me lo prometí y se lo prometí a ella, pero como poder estar de pie, si tu partida me dejó de rodillas derrumbado, sin algún sentido a la vida, ahora lo único que mi importaba ella y se que ella pensaba lo mismo, pero ni nosotros dos nos poníamos atención, comprendí el mayor dolor que puede haber en toda la existencia, me encantaría tener las suficientes fuerzas de ir contigo al cielo pero se que no podría por que si no ella querría hacer lo mismo y no soportaría ese dolor, entiendo que no me puedo quedar en el cielo pero si lo hiciera ¿me ayudarías a levantarme? A tomarle algún sentido a la vida, se que lo harías, como cada momento que pase contigo, me levantabas de mis derrotas, hacías sacarme una sonrisa y saber que tenía una razón para seguir con mi vida o más bien dos razones, lagrimas caen sin cesar de mis ojos, todo me recuerda a ti, voltear al cielo hace que salgan aún más, el tiempo mi único a liado que me haría sentir un poco mejor, pero el tiempo solo hacía romperme aúna mas el corazón de lo que ya estaba, mis ojos reflejaban tristeza, los de ella también, el apoyo incondicional que recibí de esas personas especiales que están a mi al rededor, como agradecerles eso, no podría, un abrazo, unas palabras de aliento, unas palmaditas en la espalda, esas pequeñas cosas harían que no me sintiera tan mal ante este tremendo dolor que siento, se que estas arriba viéndome triste por como estamos los dos, se que nos cuidas, que quisieras decirnos que todo esta bien, que tú estas bien, pero ¿Cómo saberlo? Esperanza, fe, amor, son las únicas respuestas que podría encontrar hacia esa pregunta, en cielo tu estas, eres un angelito, te lo puedo asegurar, me gustaría decirte que estamos bien, que puedes estar tranquilo, pero sería un gran mentiroso al pronunciar esas palabras, creí que había sufrido demasiado en la vida y que ya sabía cualquier tipo de dolor en ella, pero fue un ingenuo no lo venía venir, pero quien podría, fue ten inesperado todo esto que sucedió, me culpo a mi mismo, ¿como pude perderte?,¿Cómo mi hijo se fue al cielo? Más lagrimas se derramaron por mis mejillas, tan solo pronunciar eso me hacía sentir tan mal, la abrace a ella, mi esposa, le di un beso en la frente con delicadeza, su mirada era vacía, lo único que miraba era ese ataúd donde tú te encontrabas, comenzó a llover, todos abrían sus paraguas, pero nosotros no lo hicimos, mirábamos a la misma dirección, tal vez llorábamos, pero no se notaba por las gotas de lluvia en nuestra cara, me llamaron para darme un paraguas, decidí cubrirla con él, desperté de el shock, era el momento, de dejarte ir, de enterrarte, todos decidieron y dejarnos un momento a solas, no hacíamos movimiento alguno, no articulábamos ninguna palabra, me abrazo completamente destrozada, como yo, gire para irnos, no quería ver como te quedabas bajo tierra, no quería ver como enterraban a mi hijo, no quería ver como mi alegría te la llevarías contigo, nos observaban todos, mirando nuestros movimientos, todos de color negro, con traje o con vestido, ¿Por qué eligieron ese color para estas ocasiones? Me preguntaba, hacía que te deprimieras más, pero creo que me comprendía con ese color, triste, decepcionado, sin un poco de alegría, decidí borrar esos pensamientos de mi cabeza, ese no era el yo que querías ver, pero debía ser fuerte y seguir con mi camino.

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